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Cómo prevenir las ampollas en el running

Seguro que en más de una ocasión, como corredor o corredora, te habrás tenido que enfrentar a uno de los grandes enemigos que todos tenemos y estamos expuestos en cada salida, las ampollas.

Se trata de pequeños sacos de líquido que se crean en las diferentes capas en la piel y que se producen a raíz de fricciones con los calcetines o directamente con el calzado, creando una gran molestia e incluso impedimento para correr. Por eso vamos a tratar el tema de las ampollas, para que sepas cómo prevenirlas y tratarlas en caso de que te aparezcan.

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¿Cómo tratar y prevenir las ampollas?

Cuando nos sale una ampolla debemos tener en cuenta que el tiempo acaba curándolas solas y ese líquido que aparece acaba siendo reabsorbido por el cuerpo. Podemos pincharlas con una aguja, siempre que esté esterilizada, porque de lo contrario podríamos estar abriendo las puertas a una infección.

Lo que no debemos hacer es quitar la piel después de pincharla porque resulta doloroso y además nos impedirá correr o incluso caminar correctamente. Los tratamientos más comunes son las cremas hidratantes tópicas y el tiempo, en muy pocos días habrá desaparecido.

Para prevenir su aparición debemos ser conscientes de la importancia de elegir correctamente el calzado para correr. Siempre fijándonos bien en la talla y en el ajuste del mismo. Hay que comprar las zapatillas de running por la tarde, cuando tengamos los pies un poco hinchados y siempre comprar un número más que el calzado que tenemos para el día a día.

Nunca hay que comprar unas zapatillas que nos queden demasiado justas o demasiado sueltas, ni tampoco aquellas en las que toquemos la puntera con los dedos de los pies. Además, si notamos un pequeño roce cuando las probemos, posiblemente sea un aviso de que ese roce se convertirá en una ampolla.

Además de las zapatillas de running es muy recomendable contar con unos calcetines específicos, como por ejemplo los calcetines técnicos, que permiten una correcta transpiración. Si elegimos los tradicionales calcetines de algodón, éstos acabarán empapándose de sudor y tarde o temprano acabarán produciendo rozaduras y seguramente ampollas.

Nunca debemos correr sin calcetines porque cuando corremos, el sudor hace que la piel se vuelva más blanda y por tanto más susceptible a recibir rozaduras y a que aparezcan ampollas.

Para finalizar, un buen consejo es el de ponerse cremas específicas contra las rozaduras o parches para evitar que pueda nacernos una ampolla en las zonas más conflictivas. Esto podría hacer que tengamos que abandonar nuestro entrenamiento o incluso algo peor, que tengamos que abandonar una carrera, porque ya sabes que a pesar de ser muy pequeñas pueden llegar a ser muy dolorosas e incómodas.